Se complica búsqueda de solución a crisis hondureña
Por George Rodríguez. Corresponsal
San José.- Los intentos diplomáticos por revertir la crisis constitucional que vive Honduras desde hace poco más de un mes han fracasado, y siguen surgiendo iniciativas que procuran involucrar al sistema iberoamericano con la presencia de Enrique Iglesias.
La crisis ha tenido a Costa Rica, junto con Nicaragua y Estados Unidos, como uno de los escenarios extraterritoriales en que se ha desarrollado.
El 28 de junio el presidente constitucional hondureño Manuel Zelaya fue blanco de un golpe de Estado y fue sacado del país en ropa de dormir, enviándolo a Costa Rica.
Esa noche, en un avión del gobierno de Venezuela, Zelaya viajó a Managua, la capital de Nicaragua, para participar en tres cumbres: de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), Grupo de Río, Sistema de la Integración Centroamericana (Sica).
En todas esas cumbres recibió el apoyo de los países miembros, que exigieron la restitución de Zelaya al poder y repudiaron el golpe de Estado.
A esos momentos iníciales de reacción diplomática a la ruptura constitucionalista hondureña, siguieron acciones, tales como la suspensión de Honduras como país miembro de la Organización de Estados Americanos (OEA) y el unánime repudio internacional al golpe.
Días después, mientras nada parecía convencer a los golpistas de que su condición de parias internacionales no acarrearía sino perjuicio para el pueblo hondureño -uno de los más pobres de América Latina-, vía Estados Unidos, surgió la iniciativa de establecer una mediación.
Sobre la base que en 1987 -durante su primer mandato presidencial (1986-1990) obtuvo el Premio Nobel de la Paz-, el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, había planteado, días antes, que podría mediar en la crisis sólo si las dos partes lo aceptaban.
Instalada formalmente la mediación, Zelaya y el senador Roberto Micheletti, a quien el sector golpista puso al frente del régimen de facto, llegaron a Costa Rica, con un día de diferencia, y, por separado, dialogaron el 9 de julio con Arias.
En esa sede, dos rondas de diálogo de dos jornadas cada una -respectivamente 9 y 10, y 18 y 19 de julio- entre delegaciones de las partes -gobierno constitucional y régimen de facto- finalizaron sin acuerdo.
La propuesta inicial de siete puntos que Arias presentó a los bandos, se convirtió en el Acuerdo de San José, con cinco puntos más aunque manteniendo la esencia de la restitución de Zelaya y de una amnistía política general, pero hasta ahora la situación no ha cambiado.
El Nudo gordiano de la mediación es la restitución de Zelaya, en su condición de presidente constitucional del país.
El régimen rechaza ese punto, aunque dice que el resto del Acuerdo de San José no presenta dificultades, al tiempo que el gobierno constitucional plantea que el resto de la propuesta pasa, precisamente, por la aceptación de ese punto.
Ahora, a iniciativa de Micheletti, Arias se apresta a plantear a que el 3 de agosto próximo el secretario general iberoamericano, el uruguayo Enrique Iglesias, visite Honduras.
Entretanto, las denuncias de represión masiva y selectiva y de violaciones a los derechos humanos por parte del régimen de facto surgen cotidianamente desde Honduras y los intentos de Zelaya por regresar, vía aérea y por la frontera con Nicaragua, no fructifican.
NTX/MCL